Una vez más nos dimos cita, en la Contraloría del Estado Aragua, para concluir un nuevo Diplomado Universitario, que guarda relación con esa excelencia en el control fiscal por la que hemos luchado largamente durante estos últimos años. No es precisamente cualquier circunstancia, la que nos trajo aquí. Se trató del acaecimiento y la conclusión de una etapa que se inició con la angustia del que zarpa con esperanza, pero que sabe lo que le puede aguardar más allá, si no compromete su mejor y mayor esfuerzo por llegar al puerto que avizoraba como su objeto de victoria.
Parcialmente lo hemos alcanzado, en virtud que la conclusión de un paso supone el inicio de otro como la única forma de avanzar y vencer la inmovilidad.
Ciertamente nuestra hora de alegría colectiva, está llena de gratitud hacia todos los que ayudaron y proporcionaron el logro de este brillante diplomado que culminó felizmente.
La Universidad de Carabobo, alma mater que ha trabajado con pasión la consolidación de nuestro conocimiento universal, debe ser el primer objeto de nuestra gratitud, ya que nos ha permitido soltar nuestras ansias. Nuestra sed, hacia donde siempre brilló la luz. Esa luz a veces esquiva, aparentemente imposible de asir cuando se le observa proyectada; sin que nadie pueda negar que está allí. Que estuvo allí y que por siempre estará allí. Alguien dijo alguna vez que el hombre era su circunstancia y que por más que intentara separarse de ella, allí estaría como su sombra persiguiéndole tras sus huellas de silencio.
La oportunidad del acto académico, fue propicia para llamar a todos a reflexionar. Para que pueda comprenderse la importancia del acatamiento a la Ley. Del sostenimiento voluntario de nuestras instituciones, así como el convencimiento que la solidaridad no puede ser conducta aleatoria, sino acto humano profundamente nacido del ente cognitivo que tenemos dentro los seres humanos.
La Contraloría General del Estado Aragua ha concebido una política integral en este sentido, donde resaltan los convenios de asistencia suscritos por ejemplo, con el Centro de Extensión de Asistencia Técnica a las Empresas de La Universidad de Carabobo, mejor conocida como CEATE, en la búsqueda de esa excelencia que parte de nuestra visión a corto, mediano, y largo plazo. Claro que aún es mucho lo que falta por hacer, y en ese sentido nuestra posición autocrítica se define existente y permanente, convencidos que la retroalimentación que debe existir entre el funcionariado y la gerencia, se hará más efectiva y eficiente en la misma medida que logremos un equilibrio lógico y satisfactorio entre las posiciones de ambas categorías funcionariales.
Debo expresar mi reconocimiento y gratitud al brillante plantel de docentes que han llevado a feliz término el diplomado concluido, ratificando la voluntad de la institución porque esta iniciativa se mantenga en el tiempo y que la mayor cantidad de personas puedan acceder a ella.
Especial consideración nos merecen el Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo (FACES) Prof. José Angel Ferreira, el Director del CEATE Aragua Prof. Gustavo Segnini, así como los docentes Juan Pachas Lituma, Alida Peña de Sarratud y Francisco Contreras, entre otros, quienes supieron entregarse a fondo con su ciencia y conocimiento.
Finalmente felicito sinceramente a todas las personas que concluyeron satisfactoriamente el diplomado, exhortándolos a no desmayar. En ser mejores profesionales, y mejores ciudadanos, ya que la patria nos necesita y solo el concurso entusiasta de todos puede definitivamente construirla . AGRADECIMIENTO No quiero obviar esta oportunidad para expresar eterna gratitud, por las cuantiosas y significativas muestras de solidaridad hechas extensivas a nuestra familia y a mi persona, con motivo del trágico fallecimiento de mi hermano el Capitán de Aviación, Lino Armando Otero Duno, en un accidente aéreo acaecido cerca de Nirgua en el Estado Yaracuy, el jueves 26 de Agosto del 2004.
Su partida absurda e innecesaria, cuando comenzaba lo mejor de su producción humanista y personal, ha dejado un profundo vacío entre sus familiares y amigos, que no podrán colmar ni el dolor, la angustia, ni la pena que se abate sobre nosotros inmisericorde en esta hora aciaga. Nunca podremos expresar con justicia nuestra gratitud por tantas palabras de aliento en los momentos en que el espíritu es más frágil; donde conviven el amor y el dolor una pugna borrascosa.
Paz a los restos de mi hermano, Lino Armando Otero Duno. Allí donde descansas a la orilla del mar, allí llevaremos siempre el salino dolor de nuestros ojos que no cesarán jamás de mirar al cielo para verte otra vez....
Lcdo. César Augusto Otero Duno
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